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Las niñas también necesitan de estimulación temprana para un mejor aprendizaje

Por: Jill Strilbing

Como directora y fundadora de English for Fun tengo la oportunidad de conocer a muchas familias que quieren invertir en el futuro de sus hijos, y me inquieta ver que el número de padres de niñas que buscan una estimulación temprana es desproporcionadamente bajo.

Parece que en España existe una diferencia básica entre la manera que vemos a los niños y niñas; “las niñas son más tranquilas y están mejor en casita, los niños son más inquietos y necesitan estimulación”. Esta última es un frase que escucho a menudo.

Este punto de vista, este querer proteger en lugar de impulsar, es infravalorar a nuestras hijas.

Tanto niñas como niños comparten la capacidad y ganas de explorar, de establecer relaciones y de comunicarse. Este deseo de construir relaciones y conocimiento es precisamente lo que queremos nutrir.

Durante la etapa de 0 a 6 años ocurre el 80% del desarrollo cerebral. Una estimulación adecuada fomenta la resolución creativa de problemas, el pensamiento crítico, las habilidades sociales, actitudes como la persistencia, la colaboración, la pasión por descubrir, y la visión de nosotros mismo que determina la autoestima y la confianza.

Dejar a nuestra hijas en casa es transmitir un mensaje dañino y ponerlas en desventaja.

Sabemos que actualmente las mujeres tienen más estudios superiores y mejor nota media. Sin embargo, tienen menor sueldo, y menos puestos de responsabilidad. Se habla de dificultades de conciliación, o prejuicios. ¿Es posible que además no se haya fomentado el mismo desarrollo?

Con los avances tecnológicos el panorama laboral va a cambiar radicalmente, y expertos están de acuerdo en que las habilidades van a ser más importantes que nunca. “Soft skills” en las que la mujeres ya tienen mayores capacidades, como la colaboración y la comunicación. Pero necesitan el empuje y apoyo adecuado para desarrollar su pleno potencial.

Limitar las experiencias de nuestras hijas es traicionarlas al no valorar su capacidad. Evaluemos nuestras expectativas y los mensajes que les estamos transmitiendo.

Las niñas también necesitan estimulación, se la merecen, y el mundo merece su contribución.